Hace unos días recibí el email que comunicaba que se abría la inscripción para el maratón del sahara 2013. No tengo ninguna duda, volveré de nuevo este año, aunque tenga que conseguir el dinero con un pasamontañas y un arpón.
Haré todo lo posible por volver a reunir al mismo grupo del año pasado, y por supuesto estar con la misma familia que tan amablemente nos acogió el año pasado.
La experiencia es increíble, el paisaje espectacular, la gente "pa comérsela", tanto los locales como los corredores, una experiencia única. Lo de menos es la carrera, lo más importante es la gente de allí, que sin nada vive sin fastidiar a nadie y felices, alejados de cualquier polémica política y mierdas de ese estilo. Supongo que este es el común denominador en los diferentes campos de refugiados del mundo.
La carrera puede ser durilla o muy dura en función de como te tomes la primera media maratón. La mayor parte de la carrera es sobre pista dura, las dunas de arena nos la reserva la organización para los últimos 10 km. Esta zona, si vienes fuerte de la primera parte de la carrera, es bastante jodida o al menos eso me pasó a mi el año pasado.
Cada 2 km tienes un avituallamiento con geles, dátiles, agua, naranjas etc. Todo el recorrido está señalizado con "mojones" blancos por lo que es prácticamente imposible perderse.
Respecto a las zapatillas, las mismas que usas para correr en tu ciudad, no es necesario llevar polainas (o al menos eso creo yo). Eso sí como hace bastante calor el pie dilata mucho y es muy recomendable que lleves las zapatillas muy holgadas si no quieres acabar con las uñas sangrando.
Este año voy más preparado, con menos peso, esta vez no voy a pinchar en la segunda media.... intentaré volver a pillar el dorsal nº13.
Desde aquí un abrazo fuerte a Hafdalá (a su madre, hermanos/as, sobrinos), José, Aiert, Xabi, Pedro, Mary, Martín etc. Espero veros de nuevo este año, gracias por dejarme vivir junto a vosotros esta aventura.
Hacía ya tiempo que estaba detrás de una media maratón. Ya lo he conseguido. Atrás han quedado los miedos a no terminarla, los dolores de rodilla y sobre todo algunos kilos de más. Antes de empezar la carrera pesaba 86 kilos y mido 1,83 cms.
La verdad es que no he entrenado todo lo que me hubiera gustado, de hecho en el último mes sólo he corrido más de 10 km en dos ocasiomes. El resto han sido entrenos de entre 5 y 9 kms, eso sí casi a diario.
Os detallo mi experiencia:
El sábado por la tarde recogí el dorsal y la bolsa de corredor (incluía la pegata para el guardarropa, el chip, una lata de aquarius,el dorsal, la camiseta de la carreta, el chip y un folleto de otras carreras en Cataluña).
Ese mismo sábado me di un homenaje en una marisquería (cerveza sin alcohol, almejas, chipirones, calamares, atún, langostinos... y 7 piezas de pan para 3 personas).
La carrera empezó a las 8:45 por lo que puse el despertador a las 7:20. Me puse mi disfraz de hombre araña y empezaron mis dudas respecto a ¿qué debería desayunar?. La casa no era mía, por lo que abrí la despensa y me zampé 3 lenguas de chocolate, un plátano, una manzana y un poco de agua para bajar la mezcla.
Línea 5 desde Badal a la Plaça de Sants, allí línea 1 hasta el Arco del Triunfo y joder, todo el mundo corriendo ya vesitdo hacia el punto de salida. Son las 8:40 y todavía tengo que dejar la ropa en la taquilla (por cierto que luego no hay taquilla, lo dejan en el suelo, ordenado pero en el suelo), voy mal de tiempo. Cuando consigo dejar las cosas me lanzó a correr y veo que la carrera ya está lanzada. Afortunadamente a lo largo de la línea de salida hay varias entradas, gracias a las cuales me uno a la marea humana que se dirije hacia la línea de salida.
Dentro del grupo huele mucho a reflex y observo que la gente va vestida de distinta forma. La mayoría, como yo, opta por mayas largas. Arriba sólo la camiseta de la organización (yo decido ponérmela encima de una camiseta de manga larga).
Cruzo la línea de salida (hay un pitido contínuo que hacen las máquinas que controlan los chips de los atletas) y empiezo.
Sólo recuerdo que al principio la gente va gastando bromas pero yo voy callado, se que necesito guardar fuerzas desde el principio. No se que ritmo llevo, pero no debe ser malo porque veo gente de nivel a mi alrededor. Pasan los 3 primeros km sin darme cuenta.
En el km 5 está el primer avituallamiento. Es un poco caótico la verdad. Mesas a derecha e izquierda, primero con agua (botellas) y luego en otras mesas bebidas energéticas. Unos "buchitos" y las tiro al suelo como hacen todos, está todo lleno de mierda de los corredores.
A partir del km 5 la gente deja de hablar, señal de que empieza lo serio. En este punto noto mis primeros síntomas de fatiga, no son preocupantes, pero ya noto que estoy en carrera. Estoy algo tenso, no se cómo va a reaccionar mi cuerpo a mi primera distancia seria.
Del 5 al 10 tomo como referencia a un tipo grande y con carrera elegante, me sirve de liebre. Son kms en los que se me van cargando las piernas. Intento en muchas ocasiones alargar las zancadas para tener menos pulsaciones, pero desisto, me siento cómodo "en altas revolociones", me pasa desde que era pequeño.
Justo antes del km 11 noto un montón de corredores a mi lado. Me pasan muy poco a poco, con ellos va un tipo que va corriendo con unos globos indicando la referencia de 1 h. 50 min. Decido seguir al del globo y me olvido del tipo grande al que seguía. 1 h 50 es una buena marca para mi primera media, de hecho pensaba terminarla en 2 h o un poco más.
Lleva un ritmo más alto del que yo quiero pero he de reconocer que me sentía cómodo. Desde el 11 al 16 estoy con este grupo.
Pero amigo, en el 16 reviento, poco a poco dejo ir al de los globos, pero siempre intentando mantener un contacto visual cercano. Sin duda desde el km 16 al 19 se me pasó de todo por la cabeza, sabía que no me retiraría, pero lo pensé.
Justo en el 19 miro a mi izquierda y encuetro al hombre de negro que me sirivó de liebre al comienzo de la carrera, mi "pájara" le ha permitido cazarme. Decido ponerme justo detrás de él, y con todas mis fuerzas, de verdad, le aguanto el ritmo hasta los últimos 800 metros. Metros desesperantes porque nunca ves la llegada. Se me va unos cuantos metros pero el amor propio me dice que tengo que entrar pegado a él.
Meta, llego reventado pero con muy buenas sensaciones, no tengo dolores en la piernas, tan sólo noto que el codo izquierdo se me ha quedado algo dormido de mantener siempre la misma postura.
No veo bien de lejos y en el marcador veo lo que parece un 59 y 54 segundos.....coño.....sprint con todas mis fuerzas, por dios quiero terminarla antes de 2 horas. Mala jugada de la vista, no era un 9, era un 3. Cruzo la meta en 1 h, 54 min y 10 segundos (tiempo real 1 hora 52 minutos y 1 segundo)
En la llegada me como un plátano, una manzana, media naranja y una botella de Powerade.
No me paso factura la copiosa cena de la noche anterior, el desayuno que tomé me vino de perlas y estirar justo después de terminar la carrera ha hecho que tengo muy pocas agujetas.
Me ha encantado correr, pienso conocer más ciudades de esta forma.
Si tuviera que nombrar la palabra más importante de este medio sin duda me quedaría con “relevancia” y por añadidura “fidelización”.
Con relevancia consigues atención, con atención puedes generar interés, el interés muchas veces se convierte en deseo. El deseo es la perdición para la cartera, significa compra.
De las redes sociales para todo pasamos a las redes sociales especializadas (o verticales, como la llaman los escaladores ====), y estas amigos sí que enganchan. Recuerdo perfectamente la primera vez que entré en Facebook. Ya tenía amigos antes de empezar, no pegué ojo en toda la noche, cotilleando, viendo fotos. Acabé por cerrar la cuenta, me hacía perder mucho tiempo (ya la tengo operativa felizmente).
Hay muchas sinergias entre el deporte y las redes sociales. El deporte siempre es un espectáculo, para el que lo ve y para el que lo practica.
Esta tarde necesitaba salir a correr, llevaba todo el día vegetando en casa con un dolor de cabeza terrible.
Frio, mucho frio, gotas lluvia que caen de los árboles sobre mi frente, suelo muy resbaladizo, la cabeza me va a explotar en cualquier momento, cada zancada es una inyección extra de sangre en mi cerebro que debe estar a punto de "acolapsarse" (como diría LOPERA).
El cuerpo va tomando temperatura, el cortaviento que compré hace unas semanas en Decathlon va de maravilla, mis tobillos parecen bien engrasados y el tibial derecho parece que agradece el descanso de los últimos días. Sobre todo agradece la pérdida de peso.
Saludo a todos los corredores con los que me cruzo. Algunos ni miran, otros se sorprenden como si no se acordaran de mi (normal pisha, no me conoces), otros sueltan un -" AAAAyyyyy" (como mi abuelo Castaño cuando se sentaba en la puerta de la casa del pueblo después comer y saludaba con ese "sonido" a todos los tractores que pasaban por la calle). A los que adelanto (no muchos la verdad) les suelo animar con un -"vamos chaval". Me parto cada vez que saludo a los runners, ¿me pregunto qué pensaran?.
Silencio, sólo escucho mi respiración, mis zancadas. Es buen momento para pensar. Esta vez decido salir a correr sin música. Ya no me duele la cabeza.Me encanta esta soledad, soledad acompañada.
A lo lejos pisadas, se acercan rápidamente, dos chavales me pasan, les saludo, me saludan, van muy fuerte.Sigo con mi ritmo y me pienso si seguirles, decido que no, no he llegado al ecuador de mi entreno y no quiero estropearlo. Llego un poco más allá del Vicente Calderón, donde termina por ahora el paseo ese donde se corre genial (por el Manzanares). Los chavales están parados, yo toco la valla (siempre la toco), doy la vuelta y continúo.
No hay duda, están haciendo series. A los pocos minutos de nuevo pisadas, otra vez vienen, me pasan, no les saludo, se van unos 10 metros y no puedo evitarlo, joder entro al trapo, me veo más fuerte que ellos y decido aguantar sus series, quiero probarme.
Calculo que voy al 90% de mi potencia. Las series son más largas de lo que yo pensaba, al menos estuve detrás de ellos 2 km. Me han reventado, si continúo 100 metros más la persecución termino andando el entreno.
Cura de humildad. No corro contra ellos, corro contra mi, contra mis casi 90 kilos, contra mis calentones. Debo aprender a conocer mis límites en cada momento.
Hoy escribo para prometerme intentar no picarme más corriendo. Me cuesta tanto...
Tras hacer el día anterior la Ruta del Cares con un "paseo de 24 kilómetros" me dispuse a subir un puerto de categoría especial, no de 1ª, de categoría especial, con una buena bici de montaña.
El puerto en cuestión tiene unos 15 kilómetros, una pendiente media cercana al 9% seguro y un pico del 12,5%, casi nada vamos, sobre todo para un tipo de 1,83 y 88 kilos de peso poco acostumbrado a rodar en bici.
La subida en verano se encuentra cerrada para los coches, no así para los autobuses (un peligro añadido a la ya dificil subida) y durante el trayecto sólo me cruce con 2 que ya bajaban y 2 que subían.
Empiezo a subir con el casco puesto, ligero de piernas, con el plato central y levantándome como si estuviera haciendo el molinillo de Armstrong. Craso error chaval, no llevaba ni 1 km y me tuve que sentar humillado.
Km 3,miro atrás y veo a unos 300 metros a un chico. No tarda en pillarme, pero lo llevo un buen rato a rueda, ni miro pero noto su rodadura muy cerca de mi; no debo llevar mal ritmo cuando está detrás de mi al menos 1 km.
Al poco se pone a mi lado, lleva las piernas depiladas (señal de que practica ciclismo, algo más que yo al menos). El tipo no es pequeño, quizás un poco más delgado que yo. Cuando me pasa me anima, y espoleado por sus palabras le digo que me quedo a su rueda hasta que pueda, que no me reviente (literalmente me sentí un maillot amarillo de un Tour de Francia que le pide a un gregario que tire de él en una pájara).
Aguanto su ritmo como puedo, pero no llevo agua (nunca hagáis eso por dios!!! llevad por lo menos 1 litro en 2 barriles) y estoy casi al 100% de mis fuerzas para seguirle. Veo que puedo con el ritmo pero si me levanto la mal ajustada amortiguación de mi bici me hace hundirme mucho y no consigo ir cómodo. Llevamos un ritmo de 6 km por hora (con el plato pequeño y piñón pequeño). Me comenta que en breve tenemos La Huesera, un "montaña del 12%" por lo que decido ser conservador y dejarle marchar. Calculo que estuve con él unos 4 kilómetros, hasta la falda de La Huesera.
Con tramos del 12% es muy dificil subir en línea recta, tenía que subir haciendo zig zag para no caerme, es acojonante. Seguir el ritmo del chico me ha roto las piernas, empiezo a tener calambres, me duele el cuello, intento tirar de toda la pierna y no sólo del cuadriceps. Uso femoral, isquios, gemelos, todo lo que puedo. A pesar de que me ha sacado un par de minutos de distancia en poco tiempo creo que le recupero algo en la parte más dura de La Huesera, al menos le veo más cerca y eso me anima. Otro error más en la parte más dura.
Termina el tramo del 12% y empiezan tramos del 7%, pero ya estoy machacado, no puedo, ya no veo a mi compañero de ruta, empiezo a dudar, no pasan los metros, mi contador tarda mucho en marcha que he recorrido 100 metros. Pero ojo, muchas promesas hechas para bajarme antes de tiempo, aquí no, si quieres descanso toda la tarde en Los Lagos, pero bajarme no.
Quedan 4 km y me pasa un francés en bici de ruta, me pasa, me da un golpe de ánimo, calculo que sube por lo menos 2 veces a más velocidad que yo. Me lo vuelvo a encontrar de vuelta, el baja sonriendo, mirada cómplice, de ánimo, y me dice que me queda 1km de subida, no puedo.
Estoy sediento, pensando rogarle a alguien arriba que me invite a agua, explicarles que abajo le devuelvo el dinero, pero que me den 2 litros ya por favor.
El último km tiene alguna bajada engañosa, bajas, enfrias unos segundos las piernas y otro mazazo de subida, mala pinta tiene el asunto.
Llego la lago Enol, mucha niebla, decido ni parar a pedir agua y justo cuando me subo en la bici me encuentro a mi compañero durante 4 km. No me corto y le pido agua, me dice que estoy loco, que eso es un acto heroico, me cede medio litro de agua que me saben a gloria.
Bajamos casi a 70 km por hora (67 como veréis en la foto), paramos en La Huesera para hacernos fotos con nuestros móviles, bajamos muy muy rápido.
Más de 2 horas después de empezar a subir llego al parking 4 donde tenía el coche, reventado pero con sensación brutal.
Para merendar unos deliciosos y merecidos cojones del anticristo comprados en Santillana del Mar.
A partir de mañana......como dice la canción de Alberto Cortez que tantas veces escuché en el Seat 128 1.200 de mi padre.
A partir de mañana empezaré a "escribir en digital" en www.onceycuarto.com, un blog colaborativo en el que participamos 6 buenos amigos (cada uno de su padre y de su madre como dicen en Sevilla).
sportDGTAL será principalmente mi cuaderno de bitácora de todo aquello que me hace sudar, madrugar, a veces sufrir...deporte al fin y al cabo.
Para seguir haciendo honor al nombre de este blog todo aquello que "escriba en digital" lo subiré aquí también.
Al grano.
Hoy quiero compartir con vosotros un vídeo espectacular, duro, pero espectacular.
Lo normal es que la mayoría de la gente nunca pueda terminar una carrera de este tipo, pero sólo el hecho de intentarlo para mi tiene un mérito muy grande. Si fuera director general de una empresa no tendría ninguna duda en contratar a un tio que al menos ha intentado terminar una carrera de este tipo, de lo que sea, seguro que suma.